Los tejidos de cooperación se distinguen según su nivel, es decir, según si todo el grupo compensa cada acción en conjunto, o si cada individuo lo hace por separado.
Los sistemas de cooperación grupal son capaces de forzar a todos los participantes de un grupo a participar de la compensación. El reconocimiento y las jerarquías son tejidos de cooperación grupal. Un ejemplo de cooperación grupal es cuando toda una población paga el arreglo de una plaza a través de sus impuestos.
En cambio, los sistemas de cooperación individual no son capaces de forzar a todo un grupo a participar de la compensación. La reciprocidad y el mercado son tejidos de cooperación individual. Un ejemplo de cooperación individual es un mercado central, donde suceden compras y ventas entre todos, pero cada compra se hace individualmente.
Los sistemas de cooperación individual permiten las externalidades, mientras que los sistemas de cooperación grupal son capaces de prevenirlas. Esto es porque, en los sistemas de cooperación individual, tanto penalizar una externalidad negativa como recompensar una externalidad positiva son, a su vez, externalidades positivas. En la práctica, los sistemas de cooperación individual suelen ser moderados por sistemas de cooperación grupal.
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