El mercado es un sistema de intermotivación que sostiene la cooperación mediante compras y ventas.
Es circular porque valorar el dinero es conveniente siempre que otros valoren el dinero: si otros valoran el dinero, entonces aceptan dinero a cambio de bienes y servicios. En ese contexto, obtener dinero permite intercambiarlo por comida, vestimenta o medicina. Por lo tanto, si otros valoran el dinero, me conviene valorarlo a mí también, porque de otro modo perdería una oportunidad de acceder a bienes y servicios.
Lo anterior asume, como supuesto, que el dinero es escaso. Históricamente, los Estados se encargaron de garantizar la escasez del dinero, aunque en la actualidad es posible tener dinero escaso sin intervención de jerarquías.
El mercado puede concebirse como una forma explícita y escalable de la reciprocidad. No es capaz de resolver la cooperación grupal porque también cae en externalidades.