En la práctica, el mercado nació como forma de escalar la reciprocidad indirecta.
 

El mercado surgió de escalar la reciprocidad indirecta

La reciprocidad indirecta no escala porque requiere que todos los participantes conozcan el ciclo completo de favores, algo imposible en ciclos largos. Si en lugar de tener que rastrear el ciclo en la memoria, cada persona favorecida devuelve un símbolo de gratitud aceptado por todos (dinero), entonces basta que ese símbolo vuelva a uno para saber que existió un ciclo de favores y la deuda fue saldada, aún sin conocer quiénes participaron de ese ciclo. De ese modo, el dinero permite escalar la reciprocidad indirecta en forma prácticamente ilimitada.

El mercado permite escalar la reciprocidad

Como valorar el dinero es un equilibrio estable en el mercado, el mercado permite devolver algo valioso (dinero) inmediatamente al recibir un favor. La inmediatez vuelve innecesario implementar sistemas que controlen y motiven la devolución futura.

Recordemos que la reciprocidad no escalaba porque garantizar la devolución futura de los favores requería una alta probabilidad de reencuentros. La alta probabilidad de reencuentros no aplica a contextos como el comercio de larga distancia o a la mayoría de las relaciones al interior de una ciudad.

La inmediatez eliminó el requisito de los reencuentros probables, lo cual permitió aplicar una versión explícita de la reciprocidad a grandes ciudades y grandes distancias.