El mercado tiene externalidades.
El mercado no recompensa acciones que beneficien a grupos en forma indivisible.
Como fabricar zapatos para cien personas sí puede dividirse en fabricar zapatos para cada una de las cien personas, el mercado sí recompensa fabricar zapatos. Esto es porque el zapatero podría dar zapatos a quienes le paguen y negar zapatos a quienes no, lo cual incentiva a todos a pagar los zapatos.
En cambio, como cuidar las flores de la plaza pública a la que asisten cien personas no puede dividirse en cuidar las flores para cada una de las cien personas, el mercado no recompensa cuidar las flores de la plaza. No se puede arreglar las flores para que las disfruten solo las personas que pagaron. Entonces, el incentivo de todos es esperar que otros paguen y disfrutar las flores gratuitamente.
Por otra parte, el mercado puede promover externalidades negativas. Por ejemplo, sobrepescar un lago afecta negativamente a la comunidad porque debilita la pesca futura. Sin embargo, en contextos de mercado, cuantos más peces pesca cada uno, más peces puede vender y más recompensa recibe.
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