Muchas acciones impactan a personas que no llevan a cabo la acción. Hacer un fuego permite que otros usen el mismo fuego para calentarse aunque no hayan contribuido a hacerlo, y talar un árbol quita sombra a los demás incluso si no aprovechan la madera talada.

El impacto de una acción sobre terceros suele llamarse “externalidad”. Se habla de “externalidades positivas” cuando el efecto sobre terceros es beneficioso (como reciclar, reforestar un bosque, o enseñar a leer en barrios populares), y de “externalidades negativas” cuando el efecto sobre terceros es perjudicial (como contaminar un río para abaratar costos o pisar las flores de la plaza para llegar más rápido al otro lado).

En la práctica, cuando hablamos de externalidades, solemos referirnos específicamente a las externalidades problemáticas, y no a todas las externalidades en general.

Externalidades problemáticas

Incendiar mi barrio tiene externalidades negativas, pero también me perjudica a mí, así que nunca lo haría. En cambio, tirar basura al río tiene externalidades negativas pero podría abaratarme costos. Las externalidades negativas se vuelven un problema cuando la acción es conveniente para quien la lleva a cabo.

Además, respirar tiene un beneficio enorme para mí, pero técnicamente disminuye el oxígeno en la atmósfera y aumenta los gases de efecto invernadero (al menos en grado mínimo), lo cual perjudica (mínimamente) al resto de la humanidad. Aunque respirar tenga externalidades negativas, estas son tanto menores que el beneficio de respirar, que sería netamente beneficioso que todos respiremos. En cambio, si todos contaminan el río, sería netamente perjudicial para la comunidad.

Con las externalidades positivas sucede lo mismo pero a la inversa. Se vuelven un problema cuando la acción es costosa para el individuo y beneficiosa para el resto, siempre que el costo para el individuo sea menor al beneficio que la acción genera al resto. En estos casos, sería netamente beneficioso que todos lleven a cabo la acción correspondiente, y netamente perjudicial que no lo hagan.

Las externalidades problemáticas, entonces, son las que afectan a los demás de modo inverso que al actor, y en mayor magnitud que al actor.

La cooperación comunitaria y social se sostiene en la construcción de mecanismos capaces de promover las externalidades positivas y disuadir las externalidades negativas (en los casos en que estas externalidades sean problemáticas).

Tanto la reciprocidad como el mercado tienen externalidades problemáticas.

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