En el reconocimiento, todos los participantes de una misma comunidad tienden a recompensar y penalizar en igual magnitud.

Por un lado, recompensar o penalizar en menor grado que la mayoría implica que la mayoría perciba nuestra contribución insuficiente como una falta a penalizar. Para evitar tales penalizaciones, sería conveniente aumentar la magnitud de la recompensa o la penalización.

Por otro lado, recompensar o penalizar en mayor grado que la mayoría implica incurrir en una externalidad costosa. Evitar hacer ese esfuerzo no tendría costos significativos, porque la mayoría no penalizaría evitar hacerlo. Para evitar costos infructuosos, sería conveniente reducir la magnitud de la recompensa o la penalización.

De esta manera, las valoraciones de distintas acciones y participantes en un mismo sistema de reconocimiento tienden a converger. Por ejemplo, es frecuente que todos los participantes de una misma comunidad coincidan en quiénes son los integrantes de mayor o menor popularidad.

Una comunidad podría sostener valores incluso después de que estos se vuelvan desfavorables para la mayoría. Como el reconocimiento penaliza las desviaciones de los valores comunes, acercarse a una valoración más favorable sería una externalidad positiva. Para que las comunidades puedan salir de este problema, compensan el costo de los desvíos favorables con una recompensa.