Si se intenta escalar el reconocimiento mediante incentivos monetarios, hace falta tener en cuenta la paradoja de los incentivos monetarios.
Sin embargo, también es preciso observar que, aunque pagar poco puede reducir la motivación, pagar mucho puede aumentarla e incluso desplazar a otros sistemas que compitan por la motivación de sus participantes. Aunque una recompensa de 1 dólar pueda reducir mi motivación por hacer algo, una recompensa de un millón de dólares probablemente vuelva a motivarme.
Por otra parte, si la monetización de la motivación ya está sucediendo, y los valores y la cooperación por emociones ya está perdiendo terreno, sería bueno que por lo menos la motivación que ya está siendo monetizada apunte al beneficio de la mayoría y no al beneficio de pocos poderosos.
En tercer lugar, y quizás el más importante, puede haber acciones motivadas monetariamente que generen o protejan ecosistemas de motivación emocional o por valores comunitarios. Esto sucede en la actualidad con los clubes subsidiados por el Estado, donde la puesta a punto de las instalaciones y el trabajo de algunos profesionales están motivados monetariamente, pero eso genera un contexto de socialización y motivación comunitaria. Si escalar el reconocimiento permitiera mitigar el desplazamiento de comunidades y proteger o generar nuevos espacios comunes, entonces habilitar la cooperación monetaria de nivel grupal permitiría proteger y amplificar la cooperación no monetaria que actualmente está perdiendo terreno.