Paradójicamente, a veces recibir una pequeña recompensa monetaria motiva menos que no recibir nada. Este efecto suele llamarse el crowding out de la motivación.

Cuando pasan a pagarnos un poco, nos concentramos más en la pequeña recompensa explícita que en nuestro gusto inherente por hacer la cosa, y terminamos insatisfechos con esa recompensa.

El efecto se asoció a la disonancia cognitiva: cuando hacemos algo sin un incentivo monetario, lo racionalizamos convencemos de que convenciéndonos de que lo valoramos por sí mismo. En cambio, cuando recibimos un pago, no sucede esa asociación.

Así como ofrecer un pequeño pago reduce la motivación por hacer una acción, cobrar una pequeña multa puede aumentar la cantidad de infracciones.

Véase también

  1. The Moral Economy: Why Good Incentives Are No Substitute for Good Citizens (Libro de Samuel Bowles)