El reconocimiento requiere que todos los participantes puedan vigilar a todos los otros participantes.
El reconocimiento exige penalizar a quien incumple las reglas, incluida la regla de imponer las reglas. Eso hace que la vigilancia necesaria crezca con cada participante.
Supongamos que una comunidad tiene la regla de dar frutas a quien hace un fuego, y que A hizo un fuego.
Para saber que B no da frutas a A, hace falta ver que A hizo fuego y que B no dio frutas. Entonces, saber cuándo penalizar a B para que el sistema funcione requiere estar al tanto de las actividades de A y B.
Para saber que C no penalizó adecuadamente a B cuando tenía que haberlo hecho, hace falta ver que B no dio frutas cuando debía (eso requiere estar al tanto de A y de B), y ver que C no lo penalizó. Esto requiere estar al tanto de las acciones de A, B y C.
Del mismo modo, para saber que D cumple su rol, hay que estar al tanto de las actividades de A, B, C y D. Estar al tanto del cumplimiento estricto del reconocimiento requiere ver la actividad de todos los participantes, algo factible en grupos pequeños pero no en grupos grandes.
Como el reconocimiento no escala, los grupos grandes sostienen su cooperación grupal en jerarquías, porque las jerarquías escalan.