Los tejidos pueden competir por nuestra motivación. Cuando lo hacen, triunfa el sistema capaz de ofrecer premios y castigos más impactantes.
Las jerarquías y el mercado son escalables, por lo que son capaces de ofrecer premios y castigos más impactantes que los de las comunidades, que no son escalables.
Las diferencias de poder entre tejidos se amplifican, por lo que eventualmente las comunidades son desplazadas por jerarquías.