Los sistemas de rangos guardan algunas similitudes con las jerarquías:
- Ambos implican desigualdad entre participantes y beneficios materiales para individuos privilegiados. Tales beneficios materiales provienen exclusivamente de ocupar una posición privilegiada, y no de haber trabajado o contribuido más.
- Las posiciones privilegiadas se preservan en forma estable. Esto sucede porque las jerarquías son sistemas circulares y porque los privilegiados de sistemas de rangos cuidan su posición mutuamente mediante alianzas en sistemas de rangos.
Los parecidos entre ambos sistemas pueden llevar a confundirlos o asimilarlos. Dado que los sistemas de rangos existen en otras especies, esto puede llevar a confundir la desigualdad humana con desigualdades que existen en otras especies del reino animal.
La diferencia más importante entre ambos sistemas es que en los sistemas de rangos, los de arriba cuidan la posición de los de arriba, mientras que en las jerarquías, los de abajo también ayudan a cuidar la posición de los de arriba. Por ejemplo, un león o un gorila de alto rango cuidan su posición peleando por sí mismos, o junto a sus aliados. No pueden ordenar a los leones o gorilas de menor rango que peleen por ellos. Los privilegiados del sistema de rangos sostienen su poder con su propia fuerza, mientras que los jerarcas sostienen su poder con la fuerza de sus subordinados.
Una segunda diferencia es que el sistema de rangos se sostiene en el reconocimiento. El nivel de privilegio que la tribu acepta para los individuos de rangos superiores está limitado por el impacto que esto tiene por el participante medio de la tribu. Si la desigualdad se vuelve perjudicial para el participante medio, el sistema la rechaza. En cambio, en las jerarquías, el poder del jerarca puede ser ilimitado.
Por estos motivos, la desigualdad de las jerarquías humanas es cualitativamente distinta a la desigualdad al interior de cualquier otra especie animal.