Las jerarquías concentran el poder y permiten que los jerarcas extraigan excedentes por el trabajo de sus participantes.

Los jerarcas tienen poder sobre sus subordinados porque tienen la capacidad de dar órdenes y ser obedecidos. Una orden posible es exigir a sus subordinados transferir valor al jerarca. Esa orden se puede dar en formas directas o indirectas.

Para los subordinados, es conveniente seguir las órdenes del jerarca siempre que esto sea menos costoso que no hacerlo. Esto depende de por lo menos tres factores:

  1. El costo de ejecutar la acción ordenada por el jerarca. Si la acción es transferir valor al jerarca, el costo es el valor transferido.
  2. El costo de la penalización por ignorar la acción ordenada. La penalización puede ser positiva o negativa.
  3. Las recompensas y penalizaciones efectuadas por otros tejidos de cooperación, que interfieren en el cálculo.

Dado que la cooperación grupal suele ser de suma positiva, los jerarcas pueden extraer excedentes.

Existen equilibrios estables con excedentes arbitrariamente grandes y bienestar de los subordinados arbitrariamente pequeños.