En los términos de las emociones de cooperación, el estrés indica que el rango propio está siendo amenazado, y promueve confrontar a quienes se percibe como de menor rango para disuadir que tomen el propio lugar.
Esta definición del estrés es más específica que asociar el estrés a la respuesta fisiológica de lucha y huída, también presente en emociones como el miedo o la ansiedad. La definición aquí presente es una unidad funcional en las emociones de rangos, que asocia una respuesta sistemática a condiciones específicas del entorno social a fin de optimizar la posición comunitaria. La definición presente aplica, por ejemplo, al estrés laboral, el estrés por un examen o el estrés por una derrota deportiva.
En una comunidad pequeña, si perdemos nuestro lugar, es porque alguien que estaba abajo nos lo está quitando (si bajamos un escalón en una escalera donde todos los escalones están ocupados, es porque al menos una persona que estaba abajo nos superó). Esto no necesariamente sucede en la sociedad actual. Sin embargo, cuando era así, era adaptativo agredir a los de abajo para mostrar dominancia y disuadir que desafíen la propia posición.
El estrés activa el sistema simpático (aumenta los ritmos cardíaco y respiratorio, reduce el sueño y la digestión, y prepara el cuerpo para la acción). El estrés lleva a agredir a los de abajo, no a los de arriba, y hacerlo reduce sistemáticamente los síntomas del estrés, no sólo en humanos sino también en otros primates.