En los términos de las emociones de cooperación, la depresión y la ansiedad son emociones de rangos para evitar recibir violencia por estrés de quienes ostentan rangos superiores.
Como sentir que la propia posición está siendo amenazada impulsa a violentar a los de abajo, es adaptativo para los de abajo enviar señales de derrota para señalizar no ser una amenaza, como achicar el cuerpo y mantener la cabeza gacha. También es adaptativo perder motivación para reducir la amenaza de los de arriba, y aletargarse para ahorrar energía (algo que hacen otros animales en épocas de hibernación). En grado extremo, estas respuestas caracterizan los cuadros depresivos.
Cuando aparecen ventanas de volatilidad de rangos, los de arriba suelen estresarse y agredir a los de abajo para cuidar su posición. Entonces el letargo deja de ser adaptativo para ellos, y conviene mantenerse alertas y activar el sistema simpático y las respuestas de “lucha o huida”. Estas respuestas caracterizan la ansiedad.
La depresión y la ansiedad son dos caras de una misma moneda. Ambas perciben una posición de rango vulnerable, y responden distinto según si el sistema es estable o volátil.