La competencia de tejidos causada por el desarrollo tecnológico lleva a que las organizaciones estén obligadas a crecer para no desaparecer. Esto es porque las asimetrías productivas tienden a amplificarse.

Cuando una organización crece, incorpora participantes de otras organizaciones. Crecer menos que otras organizaciones implica que, en el futuro, cuando las mayores organizaciones requieran participantes, podrán incorporar a los participantes de la organización estancada, que será incapaz de retenerlos. Por este motivo, evitar perder participantes no es suficiente para la supervivencia futura. Maximizar la probabilidad de sobrevivir requiere crecer.