La paradoja de las exponenciales es que los procesos más impactantes a nivel histórico parecen marginales cuando se están gestando, mientras que los procesos que parecen más importantes en un momento dado suelen convertirse en marginales en la escala histórica.

Por ejemplo, el descubrimiento de América parecía irrelevante al lado de las guerras y conflictos políticos europeos. Sin embargo, tras gestarse y generar una lucha por crecer o perecer imperialista, toda la política europea se volvió subsidiaria de la presión por colonizar, mientras que los conflictos políticos o dinásticos que parecían importantes en aquel momento actualmente nos resultan irrelevantes. La consolidación de las redes de comercio europeas parecían marginales al lado de los conflictos políticos entre feudos y naciones, pero una vez que esas redes de comercio generaron un crecimiento industrial explosivo, toda la política pasó a ser subsidiaria del mercado, y las disputas entre feudos de la edad media son una curiosidad para los historiadores. Asimismo, las redes neuronales parecían marginales al lado de los sistemas simbólicos en la historia de la IA, y hoy las redes neuronales son la línea de investigación más importante mientras que muchos dejaron de considerar “inteligencia artificial” a los sistemas simbólicos. Las curvas exponenciales hacen lo que parecía grande en el momento se convierta en una pequeñez. Además, como las exponenciales empiezan siendo prácticamente chatas, participar de una exponencial cuando se está gestando parece implicar participar de un proyecto marginal, cuando en la escala histórica sucede lo contrario (algo que también impacta en la dificultad para gestarse de algunas ideas disruptivas).

El lado inverso de la paradoja de las exponenciales es que la mayoría de las cosas que parecen impactantes en un momento dejan de serlo en la escala histórica. Esto es porque los grandes cambios de la historia nacieron de exponenciales (o crecimientos acelerados en formas alternativas de hacer las cosas). Por la forma de las exponenciales, es improbable que un proceso ya haya alcanzado tamaño y fama considerables sin haber todavía transformado al mundo por completo. Por ejemplo, es prácticamente imposible que los partidos políticos autodenominados revolucionarios que llevan estancados varias décadas estén generando algún proceso exponencial capaz de cambiar la historia. El único caso en que un proceso adquiere fama sin estar transformando todavía la gran sociedad es que muestre un crecimiento acelerado constantemente. El problema es que incluso cuando una exponencial ya adquirió fama y sigue sosteniendo un crecimiento explosivo, incorporarse a ella tiene poco impacto a nivel histórico (porque implica acoplarse a una bola de nieve que ya está rodando, lo cual es distinto a empujar una bola hasta que empieza a rodar).

En resumen: parecen esfuerzos marginales cuando tienen más impacto, y lo que parece grande suele ser marginal a nivel histórico.

Como principio general, la historia no se mueve por gente que ganó pulseadas, sino por gente que sembró exponenciales. La mayoría de las exponenciales fracasan, pero es prácticamente imposible cambiar el rumbo de la historia sin apoyarse en una exponencial.