Las ideas o invenciones disruptivas son las que se vuelven viables de un momento a otro.
Muchas ideas son viables y ventajosas apenas aparecen, porque se ajustan bien a los sistemas y procesos preexistentes. Por ejemplo, el riego por goteo o la observación de que un botón un poco más grande podría generar más clicks traen ventajas inmediatas.
Otras ideas requieren más desarrollo para ser viables, o bien porque implementarlas requiere mucho trabajo, o bien porque aprovecharlas requiere modificar o construir sistemas o formas nuevas de hacer las cosas. La computación o las redes neuronales son tecnologías de este tipo. La nueva propuesta necesita cierto grado de desarrollo hasta volverse ventajosa. Incluso si adoptarla una vez desarrollada fuera un óptimo global, contribuir a desarrollarla implica salir de un óptimo local.
Un límite frecuente son las ideas sostenidas en efectos de red, como la telefonía, porque no trae ventajas hasta que una masa crítica las haya adoptado.
En general, perseguir una idea disruptiva es costoso al principio, por lo que perseguir una idea disruptiva requiere o bien algún otro incentivo o bien menor sensibilidad a los incentivos usuales.