Los sistemas de reglas pueden ser fundamentales o subsidiarios, según si motivan imponer sus propias reglas o si dependen de que otro sistema lo haga. Los sistemas fundamentales son los tejidos de cooperación.
Por ejemplo, la regla de respetar la propiedad privada no obliga a hacer respetar la propiedad privada. Que los demás pidan permiso para usar las cosas de alguien no implica que a mí también me convenga hacerlo, y tampoco implica que a me convenga confrontar a quien robe algo. Por eso, la regla de respetar la propiedad privada, y toda la ley penal, se sostiene en otro sistema, la policía, que hace cumplir la ley penal.
Eventualmente, todos los sistemas tienen que apoyarse en un sistema que se sostenga a sí mismo, de otro modo habría una regresión al infinito. Estos sistemas son los sistemas fundamentales o tejidos de cooperación. Distinguir los sistemas básicos de los subsidiarios es importante porque las reglas de los sistemas subsidiarios están supeditados a los sistemas básicos que las sostienen.