La racionalización es la justificación racional de ideas o conceptos que se adquirieron por medios no racionales. Es una forma de autoengaño muy difundida.
Por ejemplo: si el efecto arrastre hace que alguien adopte una creencia porque también la adoptaron sus pares, una racionalización posible sería construir, después del hecho, una justificación argumental de por qué esa creencia era más razonable que las alternativas.
La racionalización opaca que, en la mayoría de los casos, adoptamos valores de acuerdo a la influencia de nuestros tejidos de cooperación, porque solemos atribuir nuestra adopción de valores a conclusiones racionales.
La racionalización está estrechamente vinculada a la disonancia cognitiva.