La disonancia cognitiva es el malestar que sentimos cuando nos volvemos conscientes de que nuestras acciones no son coherentes con las creencias que reportamos tener.
De manera sistemática, las personas tendemos a resolver esas incoherencias ajustando las creencias a las acciones en lugar de las acciones a las creencias. En otras palabras, la resolvemos racionalizando nuestras actitudes en lugar de modificarlas.
Dado que nuestra motivación y, por lo tanto, nuestras actitudes, están moldeadas por los tejidos de cooperación, la disonancia cognitiva lleva a que nuestras ideas morales, políticas o éticas tiendan a ser las más coherentes con los tejidos que nos influyen.