Las emociones de cooperación se adaptaron a comunidades pequeñas regidas por la reciprocidad y el reconocimiento. Luego, el desarrollo tecnológico distorsionó las comunidades, y el resultante desajuste evolutivo causó las actuales crisis de malestar emocional.
Las dos distorsiones fundamentales que sufrió la humanidad fueron la hipertrofia de las jerarquías y el desgarro de comunidades.
Esto tuvo efectos derivados como la coexistencia de múltiples comunidades en una misma sociedad o la centralización del aprecio acelerada por las comunicaciones digitales.