Las cápsides son restricciones de la libertad impuestas por organizaciones débiles para evitar ser desplazadas. Eventualmente las restricciones son levantadas por organizaciones poderosas que necesitan desplazar a las organizaciones débiles para seguir creciendo.
Las cápsides son la forma general del esclavismo. En términos estrictamente económicos, cabe la pregunta de por qué no todos los jerarcas son esclavistas.
El término “cápside” proviene de la biología, donde denomina la “pared” de los virus. Comparte raíz con los términos “cautivo” o “capturar”.
Dinámica de las cápsides
A medida que se desarrolla la tecnología y se amplifica la asimetría productiva entre organizaciones, las organizaciones débiles pueden ofrecer cada vez menos recompensas, y las organizaciones poderosas pueden ofrecer recompensas mayores cada vez.
Esta tendencia, por sí misma, llevaría a la rápida desaparición de los tejidos débiles, incapaces de competir contra los tejidos poderosos.
Para compensar las recompensas mayores que ofrecen las organizaciones prósperas, los tejidos débiles imponen penalizaciones a quienes participan de otras organizaciones. En la práctica, estas penalizaciones funcionan como prohibiciones a participar de las organizaciones poderosas.
Cuanto mayor es la asimetría productiva y más ricas son las recompensas ofrecidas por la organización próspera, más severos son los castigos necesarios para que la organización débil compense la asimetría y no desaparezca.
Ejemplos históricos
Los señores feudales prohibieron a sus siervos migrar a las industriosas ciudades durante la Edad Media. España prohibió a sus colonias comerciar con Gran Bretaña en los albores de la Revolución Industrial. Los hacendados algodoneros del Sur prohibían que sus esclavos migraran a las fábricas del Norte de los Estados Unidos.
Además de las jerarquías, las comunidades también pueden imponer cápsides para evitar su desplazamiento. Por ejemplo, varias sectas y grupos fundamentalistas disuaden participar de otros grupos o amistades.