Pensar que la causa de los problemas son las corporaciones o los poderosos puede ser políticamente contraproducente. Creo que es más útil pensar cómo los problemas emergen de nuestras acciones e interacciones.
Por ejemplo, yo compro productos descartables porque son cómodos, baratos y no tengo que lavarlos. Uso redes sociales para no perderme vida social y oportunidades laborales. Uso inteligencia artificial porque, de no hacerlo, voy a estar en desventaja respecto de quienes sí lo hagan. En los 3 casos, termino haciendo algo que preferiría que nadie haga, porque me conviene o es más cómodo.
Entonces la pregunta crucial es cómo resolver la contradicción entre los intereses individuales y colectivos. Centrarnos en los poderosos opaca estas preguntas. ¿cómo emergen las grandes crisis de nuestras interacciones? (Por ejemplo, que sea más cómodo comprar productos plásticos vuelve más rentable vender productos plásticos) ¿Cómo podemos diseñar interacciones que hagan emerger algo mejor? Esto recupera la pregunta por un sistema alternativo.