Un punto óptimo para una variable es un punto donde esa variable es máxima. Por ejemplo, si nos gusta la altura, el punto óptimo de altura es la cumbre de una montaña, porque es donde la altura es máxima. Si la altura nos molesta, el punto óptimo es el fondo de un pozo, porque es donde la altura es mínima.

Un óptimo global es óptimo en todo el mundo. Esto quiere decir que no hay ningún otro punto de mayor altura, ninguna montaña más alta. Un óptimo local es la cumbre de un montículo donde uno no puede seguir subiendo para buscar una montaña más grande sin antes bajar del montículo.

La distinción entre óptimos locales y globales es importante porque tanto la evolución como las personas suelen buscar óptimos locales. Entre otras cosas, nos suele costar hacer algo costoso en el corto plazo que podría rendir frutos a largo plazo. Si nos gusta subir y no nos gusta bajar, sería difícil bajar del montículo para seguir subiendo. Cuando esto sucede, salir de óptimos locales para encontrar óptimos globales requiere alguna perturbación o empujón que nos saque del montículo y nos haga cruzar el valle que nos detenía para que, al escalar del otro lado del valle, podamos llegar a una cumbre más alta.