En escalas pequeñas, el reconocimiento ya funciona como tejido de cooperación grupal y horizontal, es decir, no jerárquico. Además, es intuitivo y se alinea bien con nuestras emociones.
En cambio, en pequeñas escalas, administrando recompensas pequeñas, cualquier sistema que necesite explicitar las penalizaciones sufrirá el crowding out de la motivación.
Esto presenta un desafío para el bootstrapping de cualquier sistema alternativo. En pequeña escala, competir contra sistemas de reconocimiento, que interactúan mejor con el ser humano, es muy difícil. Una posible forma de lidiar con este problema es implementar un tejido alternativo en contextos donde el reconocimiento no funcione.