La paradoja de la atención es el hecho, aparentemente paradójico, de que prestamos más atención a los hechos infrecuentes. Los sucesos habituales pueden intuirse mientras que los sucesos sorprendentes suelen requerir atención explícita. Metafóricamente, los peces son conscientes de las burbujas pero no del agua que los rodea.
Evolutivamente, prestar más atención cuando el pastizal se mueve en modos extraños tiene sentido, porque el movimiento infrecuente indica que podría haber una presa o un depredador. Informáticamente, los fenómenos inesperados son los que más información nos aportan y los que más nos permiten aprender, precisamente porque no los esperábamos.
La paradoja de la atención explica por qué es tan frecuente que teorías sociales caractericen patrones sobre el funcionamiento de la sociedad que, en realidad, están más cerca de ser excepciones que reglas generales.