Me gusta llamar “etostato” al sistema de emociones que garantiza la cooperación exitosa. Cuando consideramos la tabla de emociones, podemos ver que forman un sistema que identifica cuándo nuestros vínculos de cooperación se alejan de la cooperación exitosa, y promueve acciones para recuperarla. Es ilustrativo pensar que tenemos un “etostato” encargado de corregir desvíos de la cooperación pacífica y exitosa en pequeñas comunidades.
El nombre proviene del griego “ethos”, hábito, comportamiento o conducta, raíz etimológica de “ética”, y “stasis”, estabilidad o constancia, terminación también presente en “termostato” u “homeostato”, sistemas encargados de sostener equilibrios deseables.