Si pensamos en las emociones de cooperación como un etostato, la felicidad es el equilibrio de cooperación estable que el sistema apunta a preservar.
En la prehistoria, tener buena relación con la comunidad era vital: otorgaba alimentos, protegía de depredadores y ayudaba a estar a salvo mientras las heridas o enfermedades se curaban, entre varias otras ventajas. Naturalmente, esto nos genera una sensación de placer y plenitud a la que llamamos “felicidad”.
En la actualidad, la cantidad de amigos y, en particular, la cantidad de amigos felices son mejores predictores de la felicidad que otros factores como el éxito laboral, el nivel de ingresos o el nivel educativo.