Las crisis de ansiedad y depresión pueden entenderse como efectos de las distorsiones del tejido social y el desajuste evolutivo para nuestras emociones de cooperación.
La centralización del aprecio y la hipertrofia de jerarquías llevan a mucha gente a sentir que están en una posición relegada de la comunidad, lo cual aumenta la probabilidad de sentir depresión y ansiedad.