Los ciclos de penalizaciones son una vulnerabilidad posible de la reciprocidad.

Imaginemos que Aníbal penaliza a Braulio. Braulio se siente perjudicado por Aníbal, por lo que decide penalizarlo de vuelta. En consecuencia, Aníbal se siente perjudicado por Braulio y vuelve a penalizarlo. De esa manera, Aníbal y Braulio quedan encerrados en un ciclo infinito de penalizaciones mutuas.

Los ciclos de penalizaciones pueden evitarse mediante la culpa.