Dado que la reciprocidad depende de la probabilidad de reencontrarse, y que el reconocimiento requiere que la mayoría de los participantes del grupo compartan valores para imponerlos al resto, imponer un alto grado de rotación al interior de un grupo es un método frecuentemente utilizado para prevenir instancias de cooperación indeseada (como podrían serlo casos de corrupción o colusión).
Es importante tener en cuenta que hace falta algún tejido de cooperación capaz de imponer la rotación para que esta funcione. De otro modo, el grupo interesado en cooperar podría rechazar la rotación para preservar su cooperación