Dos características compartidas por varios sistemas de valores premodernos son el heroísmo y el tabú. En este contexto, entiendo al heroísmo y el tabú como las tendencias a responder con niveles de aprecio y desprecio desproporcionados respecto del efecto directo de las acciones (responder con demasiado aprecio, o demasiado desprecio, respectivamente, para el efecto directo que tiene una acción sobre una comunidad).
El heroísmo y el tabú son adaptativos para los grupos en entornos multiplicativos o con rendimientos de escala. Ilustrativamente, iniciar una bola de nieve implica, además del impacto directo de la acción, el impacto indirecto de facilitar y promover acciones futuras en la misma dirección. Por ejemplo, en el heroísmo, iniciar un proceso de conquista que fortalece al grupo y facilita nuevas conquistas recibe un premio que no se corresponde con el impacto directo de la conquista, sino con el impacto indirecto de iniciar una retroalimentación que fortalecerá al grupo. Inversamente, en los tabúes, iniciar procesos de rupturas de normas que podrían generar su desplazamiento recibe una penalización severa.
Estas normas suelen emerger por selección de reglas, es decir, porque los grupos que las aplican suelen preservarse y crecer más que los grupos que no las aplican.